He visto una estrella

P. Gabriel Perfetti

 

Gerardo es un hombre de ochenta años, antiguo profesor de psicología en la prestigiosa universidad "La Sapienza" de Roma. Jubilado, lleva casi 20 años trabajando con y para los jóvenes de la calle en Guatemala. Su enfermedad de los ojos es imparable; lo lleva a la ceguera pero no detiene su misión.

Unos jóvenes me dicen que con Gerardo sienten que Dios está con ellos y los sostiene y defiende. ¡Es el milagro  del Dios encarnado!

Estamos  juntos en esta noche de diciembre y en este clima de Navidad nos viene espontáneamente recordar momentos de esta gran aventura y compartir sabiduría.

"Llega el tiempo de volver a levantar los ojos al cielo... y no tener miedo si la noche es oscura, que contra más oscura es la noche más resplandecen las estrellas".

"Escoges una estrella y mientras saboreas el infinito, siéntete parte del mismo... y recuerda que eres más grande que los límites y de los problemas que tienes".

"Déjate guiar por la estrella, escucha su voz y sin saber cómo llegarás a la gruta y descubrirás que Dios está allí en el humillado, despreciado, excluido. Aquel Dios que se hace pequeño para que tú le tiendas la mano y puedas estrecharlo entre tus brazos. Su fragilidad hecha niño hará surgir en ti tanta compasión y ternura, cualidades humanas que te hacen sentir lo divino que eres".

"Podrás constatar cómo, en la  sencillez y pobreza de un establo, se puede oír cantar a los Ángeles... una música incomparable, celestial que te transporta afuera del tiempo y te hace experimentar  la paz que brota desde adentro".

Si es verdad que Jesús te revela con su resurrección lo que serás, es también verdad que con su encarnación te recuerda lo que eres: tu esencia divina, que el Espíritu de

Dios es fundamento de tu ser, que eres parte de Dios y Dios tiene Su parte en ti.

La vida de Gerardo nos invita para que la Navidad sea un LEVANTARSE, CAMINAR, RECONOCER Y ANUNCIAR

Levantarse, salir de nuestras opiniones limitadas, mezquinas y siempre interesadas.

Salir del estilo de vida  que finge darnos seguridad y es recinto que nos aprisiona.

¡La estrella nos pone en marcha y nos llena de nueva esperanza!

Caminar con la certeza de la meta. Dejemos todo aquello que nos pesa, nos aplasta, para

caminar livianos. ¡La estrella nos guía!

Reconocer  a Dios que se hace pequeño, escondido, envuelto en pañales. ¡La estrella nos indica dónde lo encontramos!

Anunciar con gozo a los otros: "ha nacido El Salvador que nos  libera",  y ser sus manos y

pies para dar libertad a todo oprimido.

¡La estrella da fuerza para ser pregoneros y colaborar para que se realice lo que se anuncia!

 

FELIZ NAVIDAD

 

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